
El suicidio es un problema de salud pública de gran magnitud, a menudo silenciado por miedo o desinformación. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se producen alrededor de 900.000 muertes por suicidio en el mundo, lo que equivale a una muerte cada 40 segundos. En España, el suicidio es la primera causa de muerte no natural, afectando especialmente a jóvenes y adultos.
En este artículo abordaremos los mitos más comunes sobre el suicidio, cómo abordar esta situaci y los teléfonos y recursos de ayuda en España que pueden salvar vidas.
Mito 1: «Los que hablan de suicidarse no lo hacen.»
La realidad es que la mayoría de las personas que se suicidan comunican sus intenciones de una forma u otra. De cada diez personas que se suicidan, ocho lo han expresado previamente.
Mito 2: «Si una persona mejora después de una crisis suicida, ya no hay riesgo.»
El hecho de que una persona parezca mejorar después de una crisis no significa que el peligro haya desaparecido. De hecho, muchos suicidios ocurren durante este período, cuando la persona tiene más energía para llevar a cabo sus intenciones.
Mito 3: «El suicidio ocurre sin advertencias previas.»
Contrario a este mito, la mayoría de las personas muestran señales o hablan sobre sus pensamientos suicidas antes de intentar quitarse la vida. Muchas incluso acuden a servicios de salud mental pocas semanas antes de cometer el acto.
Mito 4: «Pensar en el suicidio es raro.»
Pensar en el suicidio es más común de lo que se cree. Entre el 40% y el 80% de las personas han tenido pensamientos suicidas en algún momento de su vida. El problema surge cuando estas ideas se vuelven más frecuentes y difíciles de manejar.
Mito 5: «Solo las personas deprimidas se suicidan.»
Aunque la depresión es un factor importante, no todos los que se suicidan están deprimidos. Otros trastornos y factores, como problemas familiares, económicos o emocionales, también pueden contribuir a que una persona llegue a este punto.
Mito 6: «Las amenazas de suicidio son solo para llamar la atención.»
Cada amenaza de suicidio debe tomarse con seriedad. Desestimar una advertencia puede tener consecuencias fatales, ya que es una señal clara de que la persona necesita ayuda urgente.
Mito 7: «Los suicidas están decididos a morir.»
La mayoría de las personas que intentan suicidarse tienen sentimientos ambivalentes. Pueden querer vivir, pero no saben cómo lidiar con su dolor, lo que les lleva a considerar el suicidio como una salida.
Mito 8: «Una crisis suicida asegura que volverá a ocurrir.»
Aunque algunas personas experimentan múltiples crisis suicidas, no siempre es el caso. Sin embargo, aquellos que han tenido intentos previos de suicidio tienen mayor riesgo de intentarlo nuevamente.
Mito 9: «Hablar sobre el suicidio incita a una persona a cometerlo.»
Este es un mito peligroso. Hablar sobre el suicidio no incita a la persona a cometerlo; más bien, le ofrece una oportunidad para expresar sus pensamientos y emociones, lo que puede reducir el riesgo.
Mito 10: «Si retas a un suicida, no lo hará.»
Retar a alguien con pensamientos suicidas es irresponsable y peligroso. Este tipo de conductas puede aumentar el riesgo de que la persona lleve a cabo el acto.
Mito 11: «El suicidio se hereda.»
No existe una «herencia» directa del suicidio. Lo que puede heredarse es una predisposición a desarrollar trastornos afectivos, pero el suicidio en sí no es hereditario.
Mito 12: «Si alguien usa medios de baja letalidad, no está en serio.»
El método que una persona elige no refleja la seriedad de sus intenciones. Algunos pueden no tener suficiente información sobre la letalidad de ciertos métodos, pero eso no significa que su deseo de morir no sea real.
¿Cómo podemos ayudar ante el riesgo de suicidio?
Es importante actuar cuando detectamos señales de que una persona cercana podría estar en riesgo de suicidio. Aquí te presentamos algunas medidas esenciales que puedes tomar:
- Habla abiertamente: Pregunta si ha pensado en el suicidio. Es importante hablar sobre sus pensamientos para entender si ya tiene un plan, ya que esto incrementa el riesgo.
- Reduce el acceso a medios peligrosos: Evita que tenga acceso a objetos que pueda utilizar para hacerse daño, como cuchillos o medicamentos.
- Nunca lo dejes solo/a: Mientras persistan las ideas suicidas, es crucial que la persona no esté sola.
- Involucra a sus seres queridos: Informar a familiares o amigos cercanos puede ayudar a brindar apoyo adicional.
- Busca ayuda profesional: Pon en contacto a la persona con servicios de salud mental lo más pronto posible. Psicólogos, psiquiatras y servicios de emergencia pueden ofrecer la intervención necesaria.
Consigue dar ese primer paso
Desmitificar el suicidio es esencial para ofrecer apoyo adecuado a quienes lo necesitan. Romper el silencio y la desinformación en torno a este tema puede salvar vidas. Recuerda que hablar sobre el suicidio no incita a la persona a cometerlo, sino que puede ser el primer paso para ayudarle a encontrar una solución a su sufrimiento.
Teléfonos de ayuda en España
En España existen líneas de atención gratuitas y confidenciales, disponibles las 24 horas:
📞 024: Línea nacional de atención a la conducta suicida.
📞 911 385 385: Teléfono contra el Suicidio (Asociación La Barandilla).
📞 717 003 717: Teléfono de la Esperanza, con cobertura nacional.
📞 900 20 20 10: Fundación ANAR, específica para niños y adolescentes.
📞 900 925 555: Servicio de prevención del suicidio en Barcelona.
Si quieres profundizar más en este tema puedes escuchar este episodio de Psicolabis

Llaman la atención algunos de los mitos, sobretodo los que refieren a la poca credulidad del suicidio «anunciado». Sea por actos o frases que la víctima envía; como sondas para conocer el impacto que tendrán sus planes. Sin embargo esos mitos muchos tienen origen en una visión adolescente del suicidio.
En cambio el mito 7 es mucho más adulto. Ese sabor ceniza de la vida que no puede ser más gris en el más allá. Ambivalencia me gustó la palabra. Refleja bien ese sentimiento de la víctima, que no anhela la muerte pero dejó de anhelar la vida tiempo atrás.