
Alguna vez sales de casa con prisa y, al cabo de un rato caminando, te das cuenta de que olvidaste la cartera? Tal vez tu primera reacción sea decirte: “Qué desastre soy”, “Siempre igual”. Sin embargo, existe otra forma de hablarte a ti mismo: “Es un despiste, nos pasa a todos. Tendré que volver a buscarla y la próxima vez prestaré más atención”.
Muchas personas se tratan peor a sí mismas que a otros. La autocompasión es la práctica de ser amable y comprensivo con uno mismo, especialmente en momentos de dificultad, fracaso o sufrimiento.
¿Qué es la Autocompasión?
La autocompasión consiste en aceptar nuestro malestar y proporcionarnos consuelo a nosotros mismos. Estudios científicos muestran que practicar la autocompasión puede:
- Mejorar la salud mental y emocional
- Aumentar el bienestar y la satisfacción con la vida
- Reducir la autocrítica, la ansiedad, la depresión y la rumiación
La autocompasión está formada por tres componentes fundamentales: amabilidad hacia uno mismo, humanidad compartida y mindfulness.
1. Amabilidad hacia Uno Mismo
Ser amable contigo mismo significa tratarte con calidez y comprensión cuando cometes errores. En lugar de criticarnos, podemos consolarnos como lo haríamos con un ser querido.
La autocompasión implica:
- Aceptar tus errores sin culpa excesiva: reconocemos el error pero con una actitud comprensiva.
- No negar ni minimizar el malestar: sentir nuestras emociones sin exagerarlas ni victimizarse.
Ejemplo: “Ha sido un despiste, me molesta tener que volver, pero está bien, me cuidaré y lo resolveré”.
2. Humanidad Compartida
Como seres humanos, todos cometemos errores y enfrentamos dificultades. Sentirse aislado en el dolor es común, pero la autocompasión nos conecta con los demás.
- Recordar que todos sufrimos errores y tropiezos ayuda a reducir la sensación de aislamiento.
- La autocompasión no es autocompadecerse: no se trata de sentir pena por uno mismo, sino de aceptar que las dificultades son parte de la experiencia humana.
Ejemplo: “Todos cometemos errores; esto me pasa como le pasa a cualquier persona”..
3. Mindfulness
El mindfulness o atención plena nos permite reconocer nuestras emociones sin fusionarnos con ellas. Para ser autocompasivos debemos:
- Ser conscientes del dolor y la frustración
- No dejarnos arrastrar por pensamientos negativos
- Equilibrar la experiencia emocional, sin exagerarla ni negarla
Ejemplo: notar la molestia de haber olvidado algo y decir: “Siento frustración, está bien sentirla, ahora voy a manejar la situación”.
¿Cómo practicar la autocompasión?
Identifica la autocrítica
El primer paso para practicar la autocompasión es notar cuándo nos estamos juzgando duramente. Muchas veces ni siquiera nos damos cuenta de lo crueles que podemos ser con nosotros mismos. Para hacerlo, presta atención a tus pensamientos cuando cometes un error o enfrentas una dificultad.
Si escuchas tu diálogo interno palabra por palabra, probablemente notarás una voz muy exigente o negativa: “Siempre lo arruinas”, “No sirves para esto”, “Qué tonto/a fui”. Reconocer estos pensamientos sin juzgarlos es esencial; el simple hecho de identificar la autocrítica es un paso poderoso hacia tratarnos mejor.
Cambia el tono
Una vez que hayas detectado la autocrítica, el siguiente paso es modificar el tono y el contenido de tus palabras internas. Imagina que le hablas a un amigo querido que está en la misma situación: ¿qué le dirías? Probablemente usarías palabras de consuelo, comprensión y apoyo, no reproches.
Aplica esa misma amabilidad contigo mismo. Por ejemplo, en lugar de pensar “Siempre soy un desastre”, podrías decir: “Está bien, cometí un error, todos nos equivocamos, puedo aprender de esto”. Esto no significa minimizar la situación, sino tratarte con la misma calidez que ofrecerías a alguien que quieres.
Acepta y consuélate
El último paso consiste en reconocer tu malestar y ofrecerte consuelo. La autocompasión no se trata de ignorar el dolor ni de ser demasiado duro contigo mismo; se trata de aceptarlo y acompañarte mientras lo procesas.
Puedes hacerlo diciendo algo como: “Me siento frustrado/a por haber cometido este error, y está bien sentirlo. Ahora voy a cuidarme y encontrar la manera de solucionarlo”. Incluso un gesto físico, como colocar la mano sobre el corazón y respirar profundamente, puede ayudarte a sentir el apoyo y la comprensión hacia ti mismo.
Conclusión
La autocompasión no solo ayuda a sentirte mejor contigo mismo, sino que también mejora tus relaciones y tu capacidad de enfrentar dificultades; es una habilidad esencial para cuidar nuestra salud emocional, mejorar nuestra resiliencia y fortalecer nuestras relaciones. Todos cometemos errores, olvidamos cosas, nos frustramos o nos sentimos inseguros. La diferencia está en cómo nos hablamos a nosotros mismos en esos momentos.
Si te interesa profundizar más sobre esto, y empezar a practicar la autocompasión puedes escuchar el episodio de psicolabis sobre autocompasión aquí
